Hoy Buñol se tiñe de rojo, con la celebración de la Tomatina

25/08/10 9:18 AM | por mariajose |

Más de 100.000 kilos de tomates inundan la plaza del pueblo. Jugos ácidos descienden por las ropas encarnadas de los participantes. Todavía perduran los resquicios de un éxtasis alcanzado por medio de tomatazos; tomates lanzados con entusiasmo hacia un contrincante amigo, juguetón, inmerso en la filosofía tomatina.
Cada año, el último miércoles de agosto, miles de personas se zambullen en una tradición que perdura desde hace 64 años. Proceden de todas partes del mundo para sentir y vivir una de las fiestas más jugosas del verano: La Tomatina.

¿Quién iba a suponer que lanzar un tomate diera tanto de sí?
La Tomatina no es sólo el acto de una hora que ha sido captado en infinidad de ocasiones por objetivos mediáticos de todo el mundo. Es un  filosofía, una microcultura concentrada alrededor del arroje del tomate a la que se han unido un nutrido grupo de seguidores. Y es que el espíritu tomatino se siente durante toda la semana, empezando la verdadera cuenta atrás el día de antes, el martes, cuando arranca el NON-STOP.
Conciertos, música, baile, atracciones y, sobretodo, mucha fiesta. Japoneses, coreanos, belgas, australianos, estadounidenses, canadienses, italianos, franceses, alemanes, rusos y españoles, entre otros, interaccionan en tropel entre risas, jolgorio y algún coqueteo.
A medida que llega la madrugada, la expectación está a flor de piel. Se acerca la culminación, el bautismo bermellón. El consistorio reparte bollos por la mañana para templar los ánimos y los vecinos del pueblo
ayudan a calmar los nervios refrescando con cubos de agua a los asistentes.
Mientras los iniciados en la filosofía tomatina cogen fuerzas, se produce un curioso acontecimiento: el Palo Jabón. Se alza un enorme palo de madera embadurnado de jabón, en cuya parte más elevada se sitúa un atractivo jamón. Los más osados se lanzan sobre el palo para obtener el jamón, demostrando su resistencia, coordinación, fuerza y habilidad.

“¡¡Tomate, tomate, tomate…!!”. El clamor de los congregados anuncia el preludio de la diversión tomatina. A las 11 en punto de la mañana, un cohete de agua explotará en el aire gracias a la ayuda de Buzz, el popular
personaje de PlayStation, con el que dará inicio La Tomatina 2010. Esta es la señal de la fiesta más divertida del verano. Los camiones comienzan su procesión repartiendo tomates entre la multitud. El gentío los coge,
aplasta, machaca y lanza contra el contrincante más cercano. Todo se tiñe de rojo, un carmesí que sólo es digno de la Tomatina. Otro cohete revienta la algarabía y anuncia el final una hora más tarde, a las 12. Todo
se ha acabado, pero los allí presentes siguen fusionándose con el fluido encarnado.
El agua de las duchas del Ayuntamiento ayuda a eliminar las pepitas y los restos de un tomate estripado. Se retiran las lonas protectoras de las casas y todos ayudan a limpiar la escena. Manguerazos a diestro y
siniestro dejan al pueblo impoluto, limpio y desinfectado gracias a las propiedades del tomate. Horas después no queda mayor rastro de ese clímax carmesí más que el recuerdo de su frescor en la piel y una imagen
confusa, del color del cinabrio.

www.latomatina.es

Publica un Comentario